Terapia EMDR para superar la ansiedad, los traumas y el estrés

5–8 minutos
  • El EMDR es una terapia que cuenta con una larga trayectoria, base científica y evidencias para tratar la ansiedad, el trauma y estrés.
  • Permite reprocesar recuerdos dolorosos de forma segura y profunda.
  • No necesitas contar toda tu historia con detalles: lo importante es cómo tu mente y cuerpo la procesan.
  • Sanar es posible mediante el EMDR, pero no es un modelo para todo el mundo y requiere de un adecuada formación por parte del terapeuta.

Hay heridas que no se ven, pero que duelen cada día. Heridas que se activan con un olor, una palabra, una imagen. Son traumas, recuerdos atrapados en el cuerpo y la mente, que generan ansiedad, estrés y malestar emocional sin que muchas veces entendamos por qué. La buena noticia es que en la actualidad contamos con diversas terapias eficaces para sanar esas realidades psicológicas tan comunes entre la población. Tal vez te sientas identificado/a. Puede incluso que sientas curiosidad por un modelo terapéutico en particular…. El EMDR, una herramienta revolucionaria que ha cambiado la vida de miles de personas en todo el mundo.

¿Cómo funciona?

La teoría detrás del EMDR es sencilla, pero profunda: cuando vivimos una experiencia muy intensa o dolorosa, el cerebro no logra procesarla de forma saludable (Shapiro, 2014). El recuerdo se queda “atascado” en el sistema nervioso, asociado a las emociones, sensaciones físicas y creencias negativas del momento. Tras vivencias adversas de infancia o a raíz de una crianza autoritaria o disfuncional, es común que arrastremos creencias tan limitantes como: “no valgo nada”, “estoy en peligro”, “nunca voy a estar bien”.

Con el EMDR, el terapeuta guía al paciente para activar esos recuerdos, pero de forma segura y controlada. A la vez, se utilizan movimientos bilaterales, como seguir con la mirada el dedo, (o una esfera en la pantalla, si realizas terapia online), escuchar sonidos alternos en los oídos o sentir golpecitos rítmicos en las manos o rodillas. Todas estas dinámicas, por llamativo que te parezca, stimulan ambos hemisferios cerebrales y ayudan a que el cerebro reprocese esos recuerdos de forma más adaptativa.

Es como darle al cerebro la oportunidad de “digerir” lo que antes no pudo.

EMDR y la ansiedad

Muchas personas viven con ansiedad sin saber que en el fondo hay una raíz traumática o una experiencia no resuelta. Puede ser una infancia llena de críticas, una relación abusiva, una situación médica difícil o incluso un accidente que aparentemente “no fue para tanto”. En terapia de hecho, es muy frecuente encontrarnos a personas que arrastran consigo las creencias limitantes que sus propios padres les inculcaron.

EMDR permite identificar los momentos clave que sembraron esa inseguridad constante, ese miedo difuso o esa sensación de estar siempre en alerta. A través del reprocesamiento, la ansiedad va perdiendo fuerza. El cuerpo se relaja. La mente deja de estar atrapada en el “modo supervivencia”.

No se trata solo de “hablar del problema”, sino de transformar la forma en que el sistema nervioso responde a él.

EMDR y el trauma

El trauma no es solo lo que ocurrió. Es también lo que no pudimos procesar, lo que se quedó congelado en la memoria. Y el trauma no tiene que ser siempre un evento extremo. Puede ser la humillación constante en la escuela, la indiferencia de un padre, la inseguridad de un hogar inestable. Lo que para unos parece pequeño, para otros ha sido devastador.

La terapia EMDR ayuda a acceder a esos recuerdos de forma gradual y respetuosa. El terapeuta nunca fuerza, nunca revictimiza. El objetivo es integrar el recuerdo, no revivir el dolor. Con cada sesión, el recuerdo pierde su carga emocional. El paciente puede hablar de lo que vivió sin que le tiemble la voz, sin que se le cierre el pecho, sin que le invada el miedo.

EMDR y el estrés

El estrés crónico no solo es agotador. Puede enfermarnos física y mentalmente. Cuando el sistema nervioso está sobreestimulado por mucho tiempo, se generan desequilibrios hormonales, alteraciones del sueño, problemas digestivos, dificultades cognitivas y un sinfín de síntomas más.

El EMDR ayuda a liberar el cuerpo de esa acumulación de tensión emocional. Al reprocesar las experiencias que activaron el estado de alerta, se favorece un retorno al equilibrio. Las personas reportan sentirse más calmadas, más centradas, con una mayor sensación de control sobre su vida.

¿Qué se siente en una sesión de EMDR?

Cada persona lo vive de forma diferente, pero muchas describen el proceso como intenso y liberador a la vez. Durante la sesión, el terapeuta guía al paciente paso a paso. No hay improvisación: EMDR tiene un protocolo estructurado y basado en evidencia.

El paciente recuerda, siente, a veces llora, a veces se sorprende de lo que surge. Y poco a poco, algo cambia. Lo que antes dolía, ahora se siente más lejos. Lo que parecía imposible de perdonar, empieza a transformarse en comprensión. Lo que generaba ansiedad, ahora solo es un recuerdo sin carga.

¿Es para todo el mundo?

El EMDR es una terapia segura, pero debe ser aplicada por un profesional acreditado y capacitado. No es recomendable iniciar un proceso de EMDR sin una evaluación previa. Hay personas que necesitan primero estabilizarse emocionalmente antes de trabajar con recuerdos difíciles. Por eso, el proceso incluye fases previas de preparación, fortalecimiento de recursos internos y evaluación de la tolerancia emocional.

Además, EMDR se puede adaptar a niños, adolescentes y adultos. También puede combinarse con otras terapias (como la cognitivo-conductual, la terapia de aceptación y compromiso o el enfoque sistémico).

Evidencia científica

Hay numerosos estudios respaldan la eficacia del EMDR. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Americana de Psiquiatría y otras instituciones lo recomiendan como uno de los tratamientos de primera línea para el trauma.

Las revisiones actuales siguen demostrando que el EMDR es tan efectivo como la terapia cognitivo-conductual en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (de Jongh, A., de Roos, C. y El-Leithy, S. (2024). Además, tiene la ventaja de requerir menos sesiones y enfocarse directamente en la raíz del problema.

Un camino hacia la liberación

Muchas personas llegan a la terapia sintiéndose rotas, atrapadas por su ansiedad, por sus recuerdos, por un estrés que no da tregua. Lo que no saben es que el cerebro tiene una capacidad muy poderosa para sanar si se le dan las condiciones adecuadas. El EMDR ofrece ese camino.

No borra lo que ocurrió. No cambia el pasado. Pero sí transforma la forma en que vivimos con ese pasado.

Quienes han hecho terapia EMDR no solo superan síntomas, sino que se reconectan con su autoestima, con su poder interior, con su capacidad de vivir sin miedo.

📚Estudios

de Jongh, A., de Roos, C., & El-Leithy, S. (2024). State of the science: Eye movement desensitization and reprocessing (EMDR) therapy. Journal of Traumatic Stress37(2), 205-216. https://doi.org/10.1002/jts.23012

Shapiro, F. (2014). The role of eye movement desensitization and reprocessing (EMDR) therapy in medicine: addressing the psychological and physical symptoms stemming from adverse life experiences. The Permanente Journal18(1), 71-77. https://doi.org/10.7812/TPP/13-098 https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3951033/

Susanty, E., Sijbrandij, M., Srisayekti, W., Suparman, Y., & Huizink, A. C. (2022). The effectiveness of Eye Movement Desensitization for post-traumatic stress disorder in Indonesia: A randomized controlled trial. Frontiers in Psychology13, 845520. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.845520